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Jeannette Altherr

Socia, Diseñadora y Directora Creativa de Altherr Désile Park

Fecha:

junio 2024

Duración: 2 min

Entrevistador / a: Alfons Pich

Texto: Alfons Pich

Concepto:

Proyecto de diseño interior
Prescripción de mobiliario
Instalación de mobiliario

Tenemos que cambiar nuestra concepción de la belleza para incluir el impacto medioambiental en lo que consideramos bello.

Traza

BRAND:
Arper

NAME:
Catifa Carta

Cuál es la historia tras Altherr Désile Park? ¿Cómo funciona la colaboración entre los dos estudios en simbiosis?

Con Alberto Lievore y Manel Molina fuimos socios bajo el nombre Lievore Altherr Molina hasta 2015, y mis actuales socios Delphine Desile y Dennis Park ya trabajaron con nosotros en el estudio. Manel se fue, y desde 2019 somos dos estudios – Altherr Desile Park por un lado, y Alberto Lievore por el otro. Hemos firmado algunos proyectos conjuntamente. Actualmente colaboramos principalmente en revisiones o ampliaciones de proyectos del pasado.

En ocasiones mencionáis un enfoque holístico, incluso de carácter humanista en vuestros proyectos. ¿Cómo dirigís los procesos en la búsqueda de ‘lo esencial’? ¿Y cómo se conectan con el resto de vuestros intereses?

«Esencial» es un concepto que va más allá de un lenguaje formal. Significa definir lo que realmente importa en un proyecto, y esos aspectos pueden ser diferentes. La atemporalidad y la larga vida de los proyectos han sido siempre aspectos muy importantes, y para lograr esto es fundamental establecer una conexión emocional con los objetos, una conexión capaz de perdurar a lo largo del tiempo. No se trata de una simple atracción que desaparece rápidamente, sino de una relación que se revela una y otra vez, basada en la confiabilidad y el mutuo respeto. Son objetos capaces de acompañarte incluso en distintas etapas de tu vida.

En los últimos años, con Altherr Desile Park, hemos ampliado esta idea desde una perspectiva aún más holística: no solo desde el punto de vista estético, sino considerando su ciclo de vida completo, desde los materiales, la producción, su mantenimiento, reparabilidad, reconfigurabilidad, hasta el reciclaje al final de su vida útil.

Y en un aspecto más personal, Jeannette, ¿nos podrías hablar un poco sobre ti, los inicios de tu carrera y tus influencias?

Llegué a Barcelona en 1989, desilusionada del diseño en Alemania que, en mi percepción de entonces, oscilaba entre un cierto ‘tecnofetichismo’ por un lado y, por otro, diseños hiperconceptuales que a menudo me parecían desconectados de la sensibilidad de la vida real.

La búsqueda de equilibrio entre diferentes aspectos, desde lo técnico hasta lo sensual, sin renunciar a cierta poesía o delicadeza, explorando nuevas fronteras pero manteniendo su integración con la realidad, ha sido mi motivación desde entonces.

Gracias a los proyectos del estudio, he podido ampliar los clásicos estudios de diseño industrial a campos como el color, las texturas, la dirección artística, la dirección creativa (incluida la estrategia) y una amplia exploración de todo tipo de materiales y técnicas que se sitúan entre la industria y la artesanía.

Trabajáis para múltiples marcas en todo el mundo. ¿En tu opinión, en qué punto se encuentra la industria en términos de circularidad en los procesos de fabricación?

Siendo realistas, el sector del mobiliario y la iluminación es relativamente pequeño en comparación con grandes actores como la moda, la alimentación, la cosmética, la limpieza, el automóvil o la energía. Las empresas suelen carecer de los recursos de las grandes industrias, y su impacto ambiental también es menor.

Por un lado, la circularidad abarca mucho más que el uso de materiales sostenibles: implica considerar todo el ciclo de vida, desde los proveedores hasta el diseño, los materiales, el uso, la reparabilidad, la reutilización y el reciclaje al final de la vida útil. Incluso puede incluir un cambio en el modelo de negocio. Requiere una amplia formación en todos los ámbitos, desde el diseño hasta la logística y el marketing.

Es un proceso exigente y altamente disruptivo. El propósito de la sostenibilidad debe estar arraigado en toda la empresa, desde el CEO hasta el equipo: todos deben asumir la responsabilidad de la sostenibilidad y adquirir experiencia en el tema. Esto demanda tiempo y aprendizaje, pero este proceso enriquecerá significativamente toda la cadena de valor.

Por tanto, la sostenibilidad no es para todas las empresas. Ya es un logro si algunas empresas comienzan a implementar cambios dentro de su estructura. Algunas compañías avanzarán más rápidamente y con mayor convicción, mientras que otras lo harán de manera más limitada. No hay espacio para un punto medio, el futuro solo puede ser mejor o peor según nuestras propias acciones, pero no se puede mantener el statu quo. Aquí se verá quién formará parte de un modelo inspirador al diseñar activamente un futuro más prometedor, y quién participará de un modelo más distópico.

¿Podrías compartir con nosotros algún proyecto vuestro que destaque por su enfoque sostenible y cómo llegasteis a esas soluciones?

Destacaría la colección Kata para Arper. Fue un autoencargo: ¿cómo diseñar una butaca desde una perspectiva circular 360? La estructura de madera certificada FSC se ha reducido al mínimo para ser lo más ligera posible y tener un impacto mínimo en el transporte. Esta estructura está recubierta con un tejido de punto 3D hecho de poliéster reciclado post-consumo. El tejido está hecho a medida, lo que significa que no produce residuos de corte, proporciona comodidad al ser ligeramente elástico y cuenta con un microacolchado del mismo material, eliminando la necesidad de espumas y reduciendo material, agua y energía en un 70% en comparación con la tapicería tradicional. La butaca es completamente desmontable para permitir su reconfiguración para una segunda vida, y cada elemento es reciclable al final de su vida útil.

La tecnología 3D, comúnmente utilizada en la producción de zapatillas o sillas de oficina, se ha adaptado en este caso para lograr una estética que recuerda a un trenzado de paja, valorando las técnicas artesanales preindustriales y premodernas, pero reinterpretadas de manera que sean fabricables a nivel industrial.

Este año hemos expandido la colección con una silla en la que hemos reemplazado el tejido 3D knit por un contrachapado ultrafino con una textura estampada, inspirada en la técnica de asientos de sillas Thonet del siglo pasado. 

Otro proyecto destacado es la silla Catifa, presentada este año con un material innovador: Papershell, elaborado a partir de 29 hojas de papel encoladas con una resina natural, creando un material novedoso que, al final de su vida útil, puede transformarse mediante pirólisis en Biocarbón sin liberar el CO2 capturado en el aire.

En una entrevista tuya he leído que mencionaste “El plástico realmente debería considerarse un material precioso y usarse cuidadosamente solo cuando realmente tenga sentido”, ¿nos podrías contar un poco más sobre el estigma que hay sobre ciertos materiales?

El plástico surgió como una alternativa duradera a los materiales naturales, no fue concebido como un material de un solo uso; son su bajo costo y los malos hábitos consumistas de nuestra sociedad los que lo han convertido en lo que es hoy en día. Estamos todos de acuerdo en que el uso único ya no es una estrategia viable, especialmente en un contexto en el que el reciclaje no funciona como debería. Sin embargo, sería ingenuo creer que todo el plástico puede ser reemplazado por materiales naturales, o que estos materiales naturales son siempre la opción más sostenible por defecto.

Trabajáis en múltiples países. ¿Observáis diferencias de sensibilidad con el tema de la sostenibilidad? ¿Creen que hay algún mercado que esté liderando este cambio en la actualidad?

Hay países dónde todos sabemos que la exigencia de sostenibilidad es mayor al resto, centro Europa, Escandinavia… hay una parte cultural, otra por tener las necesidades básicas bien cubiertas y poder abrirse a otras preocupaciones. Esto lamentablemente no implica ni mucho menos que sean sociedades de impacto cero, pero sí que ponen el listón algo más arriba que el resto. Sin embargo lo importante es que esta transformación llegue a todas partes de la manera más justa posible.

Seguro que de una forma todavía insuficiente, pero me encanta ver cómo se producen avances en países latinoamericanos o asiáticos, allí también hay quien está entendiendo que mejorando sus impactos se generan beneficios a todos los niveles.

Tomemos el famoso ejemplo de la botella de agua: ¿cuál es más sostenible, una botella de cristal o una de plástico? Pues bien, depende. A corta distancia, la de cristal. A larga distancia (es decir, en el transporte), la de plástico. Esto es válido para hoy. Si mañana el transporte y la fabricación de cristal se realizaran con energía renovable, el balance podría cambiar. Al considerar los materiales naturales, también es necesario tener en cuenta su consumo de agua, pesticidas, deforestación, peso, entre otros factores.

En cuanto al plástico, en lugar de demonizarlo indiscriminadamente, es importante diferenciar: cualquier material de un solo uso, incluido el papel, es poco sostenible. Un plástico que se utiliza de manera consciente, cumple una función que los materiales naturales no pueden desempeñar, se usa durante mucho tiempo y se recicla al final de su vida útil, no se puede equiparar con un envoltorio de un solo uso.

¿Qué lugar ocupa la IA en Altherr Désile Park y cómo crees que evolucionará?

La inteligencia artificial es un campo muy amplio y controvertido. Por un lado, ya la usamos como herramienta en Photoshop y otros programas. No podríamos trabajar sin internet y ordenadores, e incluso medios como Pinterest han significado un empuje creativo importante.

Por otro lado, le veo muchos peligros: en nuestra área, la homogeneización y banalización de propuestas si la IA sustituye a los autores; la reducción de lo que consumimos, si es un algoritmo el que decide lo que vemos; y aunque a corto plazo puede beneficiar a estudios pequeños, a largo plazo es probable que conduzca a una reducción de puestos de trabajo, dejando solo espacio para los más grandes. Pero más aún, me preocupa mucho cómo influye en la política: el megáfono que proporciona a la desinformación y la división de la sociedad arriesga tener un impacto negativo brutal en el futuro del clima.

En tu opinión, ¿cuáles son los desafíos a los que se enfrenta la industria del mobiliario en los próximos años?

Por un lado, superar el “value – action gap” significa que los consumidores desean inherentemente lo bueno, pero sin sacrificar prestaciones y sin incurrir en costos adicionales. Por otro lado, tenemos que cambiar nuestra concepción de la belleza para incluir el impacto medioambiental en lo que consideramos bello. ¿Son hermosos los colores extremadamente llamativos si causan mucha contaminación y no resisten el paso del tiempo? ¿O el exceso de material? ¿O lo nuevo solo por ser nuevo?

¿En qué estáis trabajando recientemente, algún proyecto que deseéis compartir con nosotros?

Recientemente hemos desarrollado una colección de baño para Roca, pionera en una nueva tecnología de hornos eléctricos para la producción de cerámica. En esta colección, hemos reflexionado sobre el significado del agua en nuestro futuro cercano, inspirándonos en estéticas de culturas del sur, marcadas por la escasez de agua. Por primera vez, la colección no incluye una bañera, como es habitualmente solicitado, y hemos revalorizado un inodoro con «mochila», con el tanque de agua a la vista, para que pueda ser una pieza visible pero elegante en una reforma, en lugar de requerir una construcción nueva.

¿Cuál es tu relación con la naturaleza? ¿Existe algún hilo conductor que conecte el entorno con tu práctica profesional?

Diría que lo natural es aquello que convive en armonía y equilibrio con todos los sistemas de su entorno. Ir en contra de este principio es ir en contra de uno mismo. Tener un jardín ha sido la mejor lección para experimentar el cambio climático y su impacto directamente en casa: cómo sufre la sequía, el calor, las plagas, los animales salvajes, y cómo las plantas necesitan adaptarse a un clima cada vez más seco aquí en España.

Para la Semana del Diseño de Barcelona / Objectar el mon en 2019, traduje esta experiencia en un diario visual de jardín:

“¿Qué es un objeto que reúne las características materiales, funcionales, metodológicas, de consumo o de producción necesarias para detener la destrucción del medio ambiente, o incluso iniciar procesos para restaurarlo? Si la crisis climática es causada por un consumo excesivo, tendremos que producir y comprar menos, pero experimentar más. Si la ignorancia es el principal obstáculo para el cambio, tenemos que aprender mejor. Quizás el diseño tenga que evolucionar hacia una idea más amplia: objeto + relación + integración.

Un jardín es un espacio natural diseñado. Es un círculo de vida a pequeña escala y es restaurador por definición: para el medio ambiente y para las personas que lo utilizan.

El jardín está representado por un diario escrito desde hace 7 años en el que he documentado cómo la jardinería moldeó mi relación con el medio ambiente.

Cuidar un jardín es un proceso que nos lleva a todo tipo de aprendizajes: sobre plantas, agua, suelo, plagas, animales, clima – que luego nos lleva a cuestiones de ética, política, alimentación, energía. En consecuencia, también cambia nuestra idea sobre la estética: “Al final, lo que aprendes es que todos somos parte del mismo sistema.

Todo está conectado. Sobre todo: amar tu espacio te hace desear protegerlo“.

Cuál es la historia tras Altherr Désile Park? ¿Cómo funciona la colaboración entre los dos estudios en simbiosis?

Con Alberto Lievore y Manel Molina fuimos socios bajo el nombre Lievore Altherr Molina hasta 2015, y mis actuales socios Delphine Desile y Dennis Park ya trabajaron con nosotros en el estudio. Manel se fue, y desde 2019 somos dos estudios – Altherr Desile Park por un lado, y Alberto Lievore por el otro. Hemos firmado algunos proyectos conjuntamente. Actualmente colaboramos principalmente en revisiones o ampliaciones de proyectos del pasado.

En ocasiones mencionáis un enfoque holístico, incluso de carácter humanista en vuestros proyectos. ¿Cómo dirigís los procesos en la búsqueda de ‘lo esencial’? ¿Y cómo se conectan con el resto de vuestros intereses?

«Esencial» es un concepto que va más allá de un lenguaje formal. Significa definir lo que realmente importa en un proyecto, y esos aspectos pueden ser diferentes. La atemporalidad y la larga vida de los proyectos han sido siempre aspectos muy importantes, y para lograr esto es fundamental establecer una conexión emocional con los objetos, una conexión capaz de perdurar a lo largo del tiempo. No se trata de una simple atracción que desaparece rápidamente, sino de una relación que se revela una y otra vez, basada en la confiabilidad y el mutuo respeto. Son objetos capaces de acompañarte incluso en distintas etapas de tu vida.

En los últimos años, con Altherr Desile Park, hemos ampliado esta idea desde una perspectiva aún más holística: no solo desde el punto de vista estético, sino considerando su ciclo de vida completo, desde los materiales, la producción, su mantenimiento, reparabilidad, reconfigurabilidad, hasta el reciclaje al final de su vida útil.

Y en un aspecto más personal, Jeannette, ¿nos podrías hablar un poco sobre ti, los inicios de tu carrera y tus influencias?

Llegué a Barcelona en 1989, desilusionada del diseño en Alemania que, en mi percepción de entonces, oscilaba entre un cierto ‘tecnofetichismo’ por un lado y, por otro, diseños hiperconceptuales que a menudo me parecían desconectados de la sensibilidad de la vida real.

La búsqueda de equilibrio entre diferentes aspectos, desde lo técnico hasta lo sensual, sin renunciar a cierta poesía o delicadeza, explorando nuevas fronteras pero manteniendo su integración con la realidad, ha sido mi motivación desde entonces.

Gracias a los proyectos del estudio, he podido ampliar los clásicos estudios de diseño industrial a campos como el color, las texturas, la dirección artística, la dirección creativa (incluida la estrategia) y una amplia exploración de todo tipo de materiales y técnicas que se sitúan entre la industria y la artesanía.

Trabajáis para múltiples marcas en todo el mundo. ¿En tu opinión, en qué punto se encuentra la industria en términos de circularidad en los procesos de fabricación?

Siendo realistas, el sector del mobiliario y la iluminación es relativamente pequeño en comparación con grandes actores como la moda, la alimentación, la cosmética, la limpieza, el automóvil o la energía. Las empresas suelen carecer de los recursos de las grandes industrias, y su impacto ambiental también es menor.

Por un lado, la circularidad abarca mucho más que el uso de materiales sostenibles: implica considerar todo el ciclo de vida, desde los proveedores hasta el diseño, los materiales, el uso, la reparabilidad, la reutilización y el reciclaje al final de la vida útil. Incluso puede incluir un cambio en el modelo de negocio. Requiere una amplia formación en todos los ámbitos, desde el diseño hasta la logística y el marketing.

Es un proceso exigente y altamente disruptivo. El propósito de la sostenibilidad debe estar arraigado en toda la empresa, desde el CEO hasta el equipo: todos deben asumir la responsabilidad de la sostenibilidad y adquirir experiencia en el tema. Esto demanda tiempo y aprendizaje, pero este proceso enriquecerá significativamente toda la cadena de valor.

Por tanto, la sostenibilidad no es para todas las empresas. Ya es un logro si algunas empresas comienzan a implementar cambios dentro de su estructura. Algunas compañías avanzarán más rápidamente y con mayor convicción, mientras que otras lo harán de manera más limitada. No hay espacio para un punto medio, el futuro solo puede ser mejor o peor según nuestras propias acciones, pero no se puede mantener el statu quo. Aquí se verá quién formará parte de un modelo inspirador al diseñar activamente un futuro más prometedor, y quién participará de un modelo más distópico.

Traza

BRAND:
Arper

NAME:
Catifa Carta

¿Podrías compartir con nosotros algún proyecto vuestro que destaque por su enfoque sostenible y cómo llegasteis a esas soluciones?

Destacaría la colección Kata para Arper. Fue un autoencargo: ¿cómo diseñar una butaca desde una perspectiva circular 360? La estructura de madera certificada FSC se ha reducido al mínimo para ser lo más ligera posible y tener un impacto mínimo en el transporte. Esta estructura está recubierta con un tejido de punto 3D hecho de poliéster reciclado post-consumo. El tejido está hecho a medida, lo que significa que no produce residuos de corte, proporciona comodidad al ser ligeramente elástico y cuenta con un microacolchado del mismo material, eliminando la necesidad de espumas y reduciendo material, agua y energía en un 70% en comparación con la tapicería tradicional. La butaca es completamente desmontable para permitir su reconfiguración para una segunda vida, y cada elemento es reciclable al final de su vida útil.

La tecnología 3D, comúnmente utilizada en la producción de zapatillas o sillas de oficina, se ha adaptado en este caso para lograr una estética que recuerda a un trenzado de paja, valorando las técnicas artesanales preindustriales y premodernas, pero reinterpretadas de manera que sean fabricables a nivel industrial.

Este año hemos expandido la colección con una silla en la que hemos reemplazado el tejido 3D knit por un contrachapado ultrafino con una textura estampada, inspirada en la técnica de asientos de sillas Thonet del siglo pasado. 

Otro proyecto destacado es la silla Catifa, presentada este año con un material innovador: Papershell, elaborado a partir de 29 hojas de papel encoladas con una resina natural, creando un material novedoso que, al final de su vida útil, puede transformarse mediante pirólisis en Biocarbón sin liberar el CO2 capturado en el aire.

En una entrevista tuya he leído que mencionaste “El plástico realmente debería considerarse un material precioso y usarse cuidadosamente solo cuando realmente tenga sentido”, ¿nos podrías contar un poco más sobre el estigma que hay sobre ciertos materiales?

El plástico surgió como una alternativa duradera a los materiales naturales, no fue concebido como un material de un solo uso; son su bajo costo y los malos hábitos consumistas de nuestra sociedad los que lo han convertido en lo que es hoy en día. Estamos todos de acuerdo en que el uso único ya no es una estrategia viable, especialmente en un contexto en el que el reciclaje no funciona como debería. Sin embargo, sería ingenuo creer que todo el plástico puede ser reemplazado por materiales naturales, o que estos materiales naturales son siempre la opción más sostenible por defecto.

Trabajáis en múltiples países. ¿Observáis diferencias de sensibilidad con el tema de la sostenibilidad? ¿Creen que hay algún mercado que esté liderando este cambio en la actualidad?

Hay países dónde todos sabemos que la exigencia de sostenibilidad es mayor al resto, centro Europa, Escandinavia… hay una parte cultural, otra por tener las necesidades básicas bien cubiertas y poder abrirse a otras preocupaciones. Esto lamentablemente no implica ni mucho menos que sean sociedades de impacto cero, pero sí que ponen el listón algo más arriba que el resto. Sin embargo lo importante es que esta transformación llegue a todas partes de la manera más justa posible.

Seguro que de una forma todavía insuficiente, pero me encanta ver cómo se producen avances en países latinoamericanos o asiáticos, allí también hay quien está entendiendo que mejorando sus impactos se generan beneficios a todos los niveles.

Tomemos el famoso ejemplo de la botella de agua: ¿cuál es más sostenible, una botella de cristal o una de plástico? Pues bien, depende. A corta distancia, la de cristal. A larga distancia (es decir, en el transporte), la de plástico. Esto es válido para hoy. Si mañana el transporte y la fabricación de cristal se realizaran con energía renovable, el balance podría cambiar. Al considerar los materiales naturales, también es necesario tener en cuenta su consumo de agua, pesticidas, deforestación, peso, entre otros factores.

En cuanto al plástico, en lugar de demonizarlo indiscriminadamente, es importante diferenciar: cualquier material de un solo uso, incluido el papel, es poco sostenible. Un plástico que se utiliza de manera consciente, cumple una función que los materiales naturales no pueden desempeñar, se usa durante mucho tiempo y se recicla al final de su vida útil, no se puede equiparar con un envoltorio de un solo uso.

¿Qué lugar ocupa la IA en Altherr Désile Park y cómo crees que evolucionará?

La inteligencia artificial es un campo muy amplio y controvertido. Por un lado, ya la usamos como herramienta en Photoshop y otros programas. No podríamos trabajar sin internet y ordenadores, e incluso medios como Pinterest han significado un empuje creativo importante.

Por otro lado, le veo muchos peligros: en nuestra área, la homogeneización y banalización de propuestas si la IA sustituye a los autores; la reducción de lo que consumimos, si es un algoritmo el que decide lo que vemos; y aunque a corto plazo puede beneficiar a estudios pequeños, a largo plazo es probable que conduzca a una reducción de puestos de trabajo, dejando solo espacio para los más grandes. Pero más aún, me preocupa mucho cómo influye en la política: el megáfono que proporciona a la desinformación y la división de la sociedad arriesga tener un impacto negativo brutal en el futuro del clima.

En tu opinión, ¿cuáles son los desafíos a los que se enfrenta la industria del mobiliario en los próximos años?

Por un lado, superar el “value – action gap” significa que los consumidores desean inherentemente lo bueno, pero sin sacrificar prestaciones y sin incurrir en costos adicionales. Por otro lado, tenemos que cambiar nuestra concepción de la belleza para incluir el impacto medioambiental en lo que consideramos bello. ¿Son hermosos los colores extremadamente llamativos si causan mucha contaminación y no resisten el paso del tiempo? ¿O el exceso de material? ¿O lo nuevo solo por ser nuevo?

¿En qué estáis trabajando recientemente, algún proyecto que deseéis compartir con nosotros?

Recientemente hemos desarrollado una colección de baño para Roca, pionera en una nueva tecnología de hornos eléctricos para la producción de cerámica. En esta colección, hemos reflexionado sobre el significado del agua en nuestro futuro cercano, inspirándonos en estéticas de culturas del sur, marcadas por la escasez de agua. Por primera vez, la colección no incluye una bañera, como es habitualmente solicitado, y hemos revalorizado un inodoro con «mochila», con el tanque de agua a la vista, para que pueda ser una pieza visible pero elegante en una reforma, en lugar de requerir una construcción nueva.

¿Cuál es tu relación con la naturaleza? ¿Existe algún hilo conductor que conecte el entorno con tu práctica profesional?

Diría que lo natural es aquello que convive en armonía y equilibrio con todos los sistemas de su entorno. Ir en contra de este principio es ir en contra de uno mismo. Tener un jardín ha sido la mejor lección para experimentar el cambio climático y su impacto directamente en casa: cómo sufre la sequía, el calor, las plagas, los animales salvajes, y cómo las plantas necesitan adaptarse a un clima cada vez más seco aquí en España.

Para la Semana del Diseño de Barcelona / Objectar el mon en 2019, traduje esta experiencia en un diario visual de jardín:

“¿Qué es un objeto que reúne las características materiales, funcionales, metodológicas, de consumo o de producción necesarias para detener la destrucción del medio ambiente, o incluso iniciar procesos para restaurarlo? Si la crisis climática es causada por un consumo excesivo, tendremos que producir y comprar menos, pero experimentar más. Si la ignorancia es el principal obstáculo para el cambio, tenemos que aprender mejor. Quizás el diseño tenga que evolucionar hacia una idea más amplia: objeto + relación + integración.

Un jardín es un espacio natural diseñado. Es un círculo de vida a pequeña escala y es restaurador por definición: para el medio ambiente y para las personas que lo utilizan.

El jardín está representado por un diario escrito desde hace 7 años en el que he documentado cómo la jardinería moldeó mi relación con el medio ambiente.

Cuidar un jardín es un proceso que nos lleva a todo tipo de aprendizajes: sobre plantas, agua, suelo, plagas, animales, clima – que luego nos lleva a cuestiones de ética, política, alimentación, energía. En consecuencia, también cambia nuestra idea sobre la estética: “Al final, lo que aprendes es que todos somos parte del mismo sistema.

Todo está conectado. Sobre todo: amar tu espacio te hace desear protegerlo“.

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